Peter Vives: «Hay gente mucho más interesante que los actores»

Peter Vives: «Hay gente mucho más interesante que los actores»

Peter Vives: «Hay gente mucho más interesante que los actores»

 

En el mundo de la interpretación, desde las escuelas a la industria, nos pasamos el día hablando del talento, de las distintas maneras de enfocar un papel y de mil cosas más relacionadas con una parte del trabajo del actor. Pero hay otra que muchas veces olvidamos en mitad de ese ensimismamiento actoral, que es la predisposición: poner las cosas fáciles al quipo, las ganas de jugar, el darte una pauta y ser capaz de darle cuerpo o, simplemente, tener la capacidad de proponer cosas distintas. Cuando estas dos partes conviven en un actor, todo el mundo lo agradece, te garantiza que el trabajo realizado tenga un mínimo de calidad y te alegras de conocer a compañeros tan generosos como Peter Vives…

 

Ángel Caballero: Me han dicho que estás en una función de teatro, que es “la comedia más divertida del planeta”.

Peter Vives: (Con tono bromista) Eso sería cuando la hicieron en Inglaterra… (Risas) En serio, es una adaptación de la comedia de Richard Bean, y yo creo que Paco Mir y Alexander Herold han hecho un gran trabajo. La función es muy divertida. Está bien diseñada. Y está basada en Il servitore di due padrón, de Carlo Goldoni. Todo está muy bien cuidado, de un modo muy meticuloso, y el resultado es que provoca mucha risa en el espectador.

A.C: Hacéis una mezcla de géneros: El vodevil, la comedia del arte…

P.V: En principio, es comedia del arte porque todo viene de ahí. Pero es cierto que también tiene toques de vodevil…

A.C: Géneros que, hasta ahora, no habías podido explorar profesionalmente como actor…

P.V: Correcto. Nunca había podido trabajar en algo así. Además, la función tiene ese punto de que interaccionamos directamente con el público, que me gusta mucho. En Barcelona ya había trabajado en una obra de teatro que era comedia pura, dirigida por Joaquín Oristrell, pero era algo distinto a esto y la gente aquí no la habrá visto. Así como tampoco me habrán visto haciendo comedia, porque ni Águila Roja, Velvet o El tiempo entre costuras estaban en ese registro.

 

 

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A.C: En ese diálogo que establecéis con el público, también hay espacio para la improvisación. ¿Qué tal están respondiendo los espectadores?

P.V: Bueno, eso, sobre todo, lo hace el personaje que interpreta Fernando Gil, que es quien lleva el peso de la obra. Él es quien, como actor, va midiendo, guiando y viendo cómo tiene que ir sucediendo todo, lo que hace que tenga aún más mérito.

A.C: Hablabas de tu trabajo con Oristrell en Tots fem comèdia, que, además, creo que fue tu debut teatral; de ahí pasaste a hacer El zoo de cristal, dirigido por el mismísimo José María Pou. Todo un viaje con dos de los grandes en poco más de un año…

P.V: Sí… Qué grandes nombres. Bueno, mi primera obra fue la segunda parte de una función que se titula Los jugadores, de Pau Miró, que se llama Un refugio Indie. Precisamente, la primera parte también se hizo en los Teatros del Canal, donde estamos ahora con Dos peor que uno, pero la segunda nunca se trajo a Madrid y molaría que se hiciese porque forma parte de una trilogía y el público ya conoce la primera. Y así fue… pasé de Miró a Oristrell y a Pou, hasta llegar ahora a Paco Mir y a Alexander Herold.

A.C: Uno de tus primeros trabajos en televisión fue en La Riera, serie que resultó ser una gran cantera de actores.

P.V: Es verdad, junto a El cor de la ciutat. Yo estuve cuatro temporadas, y ahí siguen…

 

 

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A.C: Como actor, trabajar en series como ésta es como hacerte un máster en televisión.

P.V: Completamente. Te podría decir que de los primeros cinco o seis meses a después, noté un cambio bastante importante a la hora de cómo tenía que enfocar las escenas, a la relajación, a cómo estar delante de una cámara… eso es un lujo. Aunque también te confieso que, cuando llevo un tiempo sin hacer una diaria o sin hacer algo de cámara, siento que todo eso lo pierdo. Hay algo en ti que notas que tardas unos cuantos capítulos en volver a estar relajado. Por ejemplo, yo recuerdo que, al entrar en Velvet, en los primeros capítulos sentía como que había perdido todo eso que había aprendido en La Riera.

A.C: Hay que tener cuidado con esas sensaciones, porque se puede transformar en una tensión que no es propia del personaje, pero sí del actor por la situación que está viviendo.

P.V: Sí… Pero creo que es algo normal. Piensa que también acabas de llegar, estás rodeado de un nuevo equipo al que no conoces… Cuando haces una serie diaria, acabas trabajando cuatro años con la misma gente, día a día, y te acostumbras a ellos, pero eso es falso y tienes que darte cuenta de que es el único medio en el que te va a pasar, a menos que estés muchos años haciendo una misma función de teatro. En teatro sueles estar unos meses o un año; En televisión, si tienes suerte, una o dos temporadas y en cine unos meses… Así que tienes que acostumbrarte rápido al equipo nuevo y al nuevo personaje, para intentar que no vuelva esa inseguridad que tenemos todos.

A.C: También ocurre que de cada uno esos trabajos que haces, te acabas llevando algo nuevo, como actor y como persona. Sé que acabáis de estrenar Dos peor que uno, pero, por ejemplo, ¿Hay algo de esta función que ya sientes que te vas a llevar contigo?

P.V: Es curioso, porque la mitad del reparto ya venía de Barcelona. Fernando, Miren Ibarguren y yo, y otros dos personajes, somos los nuevos. Entonces, tanto los músicos de la función, los actores y el resto del equipo ya tenían la piña formada, así que ahora estamos otra vez como formando el grupo (Risas). Pero ellos ya han trabajado mucho juntos, se llevan muy bien y eso mola, porque se crea un buen clima de reír y pasarlo bien.

A.C: ¿Sientes que estáis encajando bien en esa piña?

P.V: Completamente. De hecho, lo único que, quizá, ha hecho que no lo disfrutemos un poco ha sido el poco tiempo que hemos tenido y el estrés de estrenar ya, y entrar en sala solo dos días antes de hacer la primera función, que es muy poco. Sólo pudimos pasar la función completa una vez antes del estreno…

 

 

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A.C: Pero eso también te genera una especie de nerviosismo que, como actor, te hace estar más alerta de todo lo que ocurre y con la energía arriba.

P.V: Sí, también es verdad. Por un lado ocurre esto que dices, pero por otro es que la comedia tiene un punto añadido de dificultad con respecto al drama, y es que  tienes que hacerlo todo con un tempo y una precisión, para que la consecuencia sea una risa. Si no lo haces así, el público no se ríe. Eso, con el drama, te da igual… Mientras sepas de dónde vienes, dónde vas, estés con tu compañero y en lo que está pasando, te olvidas y ya está. No tienes que estar pensando en que el resultado es hacer reír con esta frase. Es como cuando, muchas veces, los actores preguntamos eso de “¿Pero por qué hago esto?” y te dicen: “da igual, dilo así porque el resultado es hacer reir”… Es otro tipo de trabajo, y otra manera de enfocarlo.

A.C: Fíjate, si hubieras seguido con tus estudios de física, quizá, ahora no estaríamos aquí hablando de comedia y drama.

P.V: Bueno, es que lo de actor, en mi caso, fue un poco por potra… Yo estaba en una agencia de esas de publicidad en las que te apuntas con trece años y me hicieron un casting para una peli porque jugaba a baloncesto. Era con Juan Echanove, Fernando Guillén Cuervo, Aida Folch y yo hacía de uno de los amigos del prota, que era Biel Durán. Ahí ya empecé a pensar que, si hacíamos esto, era mejor hacerlo bien. Así que me puse a estudiar teatro por las tardes… Pero después de aquello tampoco salió nada más. Como no tenía ni idea de nada de todo esto y este país funciona así, y tienes que elegir lo que quieres hacer con dieciséis años y decidir algunas de las modalidades de bachillerato… Si hacía el bachillerato de arte, después no podría estudiar física, así que estudié el científico, que era el único que no te cerraba ninguna puerta. Me gustaban mucho la filosofía y la física, pero hice física porque me dijeron que era muy difícil pasar de letras a ciencias…

A.C: ¿Y cómo se pasa de las ciencias a trabajar con Julianne Moore?

P.V: Porque Pep Armengol, que carecía de actores jóvenes que hablaran inglés, me hizo un casting para una cosita pequeñita en la película Savage Grace. La suerte, que es así… (Risas)

 

 

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A.C: En mi opinión, Moore hacía, como siempre, un trabajo fantástico en esa película. ¿Cómo fue trabajar con ella?

P.V: Lo más asombroso es que no recuerdo nada de ese momento, de lo nervioso que estaba. (Risas) Yo nunca había trabajado con alguien tan conocido y, de repente, te plantan delante a Julianne Moore… (Risas) No tenía ni idea de lo que había que hacer, sólo pensaba en estar en foco y decir mi frase sin cagarla. Además, ella hacía un personaje súper complicado… Llegó muy concentrada y, de hecho, me sorprendió, porque en el momento del rodaje no estaba con nosotros, estaba en su tráiler, pero cuando vino estuvo hablándonos súper normal de sus hijas y otras cosas. Tenía ahí su concentración y su trabajo, pero podía hablar y estar socializando sin problemas. Curiosamente, no sé si recuerdas que en esa peli ella hacía de la madre de Eddie Redmayne. Creo que no se han vuelto han encontrar en otro trabajo y los dos han ganado el Óscar este mismo año.

A.C: Se podría decir que les has traído suerte…

P.V: Es curioso… Estuve con los dos el mismo día y nueve o diez años después han terminado ganando los dos un Óscar como protagonistas.

A.C: Hablando de actores extranjeros, ¿Eres consciente de la cantidad páginas y sitios web, donde te bautizan como “el Jude Law español”?

P.V: Bueno, me han dicho que yo soy más alto… (Risas) Y él es quince años mayor… (Risas)

A.C: ¿Explotas ese parecido físico?

P.V: ¡Qué va! Aunque quizá debería… A ver si me llaman para hacer de doble de culo suyo o algo… (Risas) Lo que es cierto es que me gustaría conocerle. Tarde o temprano, yo creo que lo voy a conocer y le voy a decir: “tío, has marcado mi carrera…” Bueno, no mi carrera, pero sí mis entrevistas y mi nombre con eso de “el Jude Law español”. (Risas)

A.C: Oye, ¿Qué tal pega Miguel Ángel Silvestre? Porque el puñetazo que te dio en Velvet llegó a ser Trending Topic en Twitter.

P.V: Pues no pega tan fuerte, ¿Eh?… (Risas) De hecho, se quejaba él más de la mano, y tuvo que tener más hielo en la mano que yo en la cara… (Risas) Además, ¿Sabes, como actor, el rollo este de hacer las cosas de verdad? Pues en el momento en el que me pegaba, yo pensaba: “Te estás equivocando, cabrón”. Y él, por suerte, también se dio cuenta y dejó el puño suave para que no doliera, por eso se hizo tanto daño. Recuerdo que, después del golpe, yo tenía una frase que era: “¡Húndete! Le arruinaste la vida una vez y vas a volver a hacerlo”. No sé si alguna vez te han pegado en alguna escena, a mí no me lo habían hecho nunca, pero yo pensaba que iba a ganar un Óscar por esa frase, porque tenía una mala leche… Entonces, me levanté con toda esa rabia, preparado y soltar mi frase y ganar un Goya, y viene el tío y me abraza… (Risas) Me decía: “Lo siento, lo siento…” y yo: “Noooo, que te iba a decir esta frase súper bien colocada con la rabia que te tengo ahora”. (Risas) Pero es normal… Lo mal que se sentiría, además, delante de todo el equipo, que has tenido que parar la grabación y cortar la secuencia… Yo prefiero mil veces más mi posición que la suya. (Risas) Al día siguiente tenía como diez mil mensajes suyos de “Lo siento, Peter. Lo siento…”.

A.C: ¿Eres de los que vuelven a ver sus secuencias una y otra vez?

P.V: Depende de la inseguridad que tenga ese día. Yo creo que lo más sano es no verlas. Pero, cuando estás dudando de lo que haces, siempre preguntas e intentas ir al combo a verlo. Por ejemplo, ésa del golpe es una de las que vimos repetidas quince veces.

A.C: No quisiera acabar esta entrevista sin preguntarte lo que todos los medios te van a preguntar estos días, durante la promoción de Dos peor que uno: ¿Por qué todo el mundo tiene que venir a venir a ver esta obra?

P.V: Pues no me la han hecho tanto ésta… ¿Tú por qué crees?

 

 

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A.C: Me he dado cuenta de que te encanta contestar una pregunta con otra…

P.V: Sí, ¿verdad? (Risas) Supongo que es porque creo que lo que pueda decir yo no es tan interesante como lo que pueda decir otra persona, que sea más “leída”. Creo que hay gente, mucho más interesante que los actores, a los que no se les entrevista tanto, y eso es una pena.

A.C: Pues a mí me pareces una persona muy interesante y tengo que agradecerte lo fácil que es trabajar contigo. De hecho, me da hasta pena acabar, porque me lo estoy pasando en grande…

P.V: Te lo agradezco mucho y voy a responder a tu pregunta de antes: La gente tiene que venir a ver Dos peor que uno, porque estamos sólo hasta el 12 de abril, es un currazo y tiene que ir bien de público, porque si es así, podremos ampliar en Madrid y hacer gira. Tenemos estas tres semanas para ver cómo funciona… Pero siendo catorce buenos actores, cuatro músicos fantásticos… y lo que me dice todo el mundo: que en dos horas y cuarto, no miras el reloj en ningún momento, porque estás atrapado todo el rato por el buen rollo que se crea desde antes de que empiece la función. Hay momentos de descojonarse y, si vienes, vas a salir de subidón.

 

 

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A.C: A mí me has convencido. Vendré a verte y, esta vez, prometo subir las escaleras de Los teatros del canal como la gente la normal. Gracias por todo, Peter… Nos vemos en la próxima.

 

 

TEXTO: ÁNGEL CABALLERO

FOTOGRAFÍA: HUGO (www.hugoandblues.com)

PRODUCCIÓN: JAIME PALACIOS

AGRADECIMIENTOS: ÁNGEL GALÁN COMUNICACIÓN, AÍDA MARTÍ, OFICINA PALOMA JUANES, MARTA SIMÓN,  TEATROS DEL CANAL

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